Cada vez lo pienso más, cada vez encuentro más paralelismos. Será que uno, con las líneas discursivas suficientes puede inventarse el armado del rompecabezas que más desee encuentra fantasmas donde no los hay... Será que en el afán de encontrar explicaciones a las cosas que nos pasan vamos sacando las situaciones, los pensamientos y las obras de contexto, cosa de que todo arme una verdad. La verdad. Que no es otra cosa que una construcción, que no es otra cosa que "lo que me dicen que es la verdad". O "lo que yo elijo como la verdad".
Veo V de Venganza y me acuerdo de la gripe A y el Tamiflú. Me acuerdo del Triple Play (que, a pocos días de haber se aprobado la polémica Ley, ya tiene su publicidad oficial y es lo que se viene sin pedir permiso). Me acuerdo, específicamente de la Ley de Medios. Más allá de si Clarín es o no santo de mi devoción -yo soy un enemigo de los monopolios y Clarín, quiérase o no, lo es- el caso es que tengo un presagio.. un mal presagio.
El 15 de septiembre, CFK dijo lo siguiente: “He decidido eliminar del anteproyecto que las telefónicas puedan participar y sólo dejarlo a las cooperativas para lograr un consenso amplio, democrático y desterrar la excusa que sirvió a otros para no poder tratar la ley”. Yo pregunto, humildemente como ciudadano, con el tono capussotiano que me caracteriza: veo que me estás tomando por pelotudo.
Acabo de ver la publicidad de un servicio prestado por Telecentro S.A. en el canal oficial, en el entretiempo del partido de Boca (ex-rehén de TyC- la empresa "secuestradora de goles"). En la TV pública, que es de todos pero no hay un solo programa donde se fomente el debate, está lleno de programas tendenciosos y fachistoides, mierda, está Badía.. Excepto, tal vez por el broadcasting que se ocupa de las noticias internacionales los fines de semana que aparece como el más "zafable" de los productos. Repito: acabo de ver la publicidad del triple play en el canal oficial.
A mí no me interesa si el Gourmet TV está manejado por Satanás, pero sí me importa que el Estado Argentino desvíe su atención de los temas que realmente importan no por inoperancia, no por incompetencia; sino por negocio. El triple play y NO la guerra con Clarín han sido los motores que pergeñaron esta Ley perversa, porque tiene las características de una verdad a medias. Nos siguen engañando. Si, es verdad que la Ley necesitaba ser reformada. Si, es verdad que había que enmarcarla mejor. Si, es verdad que en las aguas de esa bendita Ley, navegan barcos piratas con viento a favor. Y hay uno que a falta de parche en el ojo, tiene estrabismo.
Según el diario La Nación del día 19 de octubre; "Telecentro, la operadora del grupo Pierri (de Alberto Pierri, ex presidente de la cámara de diputados - el Rupert Murdock argentino), incorporará el año próximo 60.000 abonados al servicio de triple play, por el cual la compañía ofrece telefonía, Internet y televisión paga por cable con factura única en Buenos Aires y la Capital Federal." Esta empresa es la que está sacando la publicidad de su servicio por el canal oficial. Speedy de Telefónica tiene la suya (Trío), y hace mucho tiempo que vienen esperando el terreno para hacer guita a roletes, bajo el marco de la nueva Ley. La pregunta es... ¿serán los K o sus amigotes, beneficiarios en algún punto de esta Ley? Como primer punto, lo más adecuado, sería no ser tan pelotudo como para prestar las cosas a confusión, pasando una publicidad de triple play a un par de semanas de aprobar una ley que tiene la cosa en cuestión entre sus principales temas debatibles.
Yo sé que saber de qué habla una Ley no es saber de derecho. No me interesa el derecho, me parece una de las cosas más al pedo que existen. Porque la historia y las leyes, las hacen los que pueden, y las hacen los que ganan. Y qué son los derechos sino una consecuencia de esto último.
No me quiero poner a pensar sobre los que han quedado pegados con sus discursos de apoyo a la Ley, me gusta ver todo esto como una redistribución de figuritas, paso de capitales de un lado al otro, transferencias de dueños, re-asociaciones. En conclusión, no escapa esta cuestión a toda la ponzoña del sistema concentrador y marginante que nos viene pariendo desde hace siglos.
Tudu Bom, Tudo Legal... no va a ser Clarín, en el futuro, serán otros los medios que se repartan la torta millonaria de las telecomunicaciones. De las cuales, nuestros gobernantes darán cuenta y se limpiarán el culo con las leyes que votaron un año atrás.
Mientras, la educación, la salud pública y el trabajo son cada vez menos pensados como los pilares de un país de bienestar, ante todo, social. Mientras, seguimos pensando que lo mejor es no pensar. Y retomo el tema de la película: véanla de nuevo. Es necesario.







